MANIFIESTO

Conoce nuestro sentir

“Una mano más una mano no son dos manos son manos unidas une tu mano a nuestras manos para que el mundo no esté en pocas manos sino en todas las manos”

Somos la consecuencia de millones de personas que han sido silenciadas y cuyo espíritu de lucha nació de nuevo en nosotrxs. Ya no queremos callarnos, ya no queremos obedecer, ya decidimos no ser niñxs, ni representar el futuro. Somos el presente y queremos asumir nuestra responsabilidad como individuos y como cualquieras.  

Vinimos a moverlo todo, porque queremos ser libres. No se dieron cuenta que de tanto quitarnos, se llevaron también parte de nuestros miedos y con ellos, nuestras cadenas. Ya no queremos ser colonia. Ya no queremos ser esclavxs con vidas empacadas al vacío. No somos corrompibles por las absurdas arandelas del sistema, porque no estamos dispuestxs a comprar infelicidad con nuestras vidas como moneda. 

Entendimos que es necesario hablar de política si buscamos ejercer nuestros derechos. Estamos listxs para transformar el retazo de democracia que nos han programado a respetar sin que esto signifique  involucrarnos en sus partidos y formas importadas de política. 

Acá estamos un grupo de jóvenes a quienes les mueven cosas que vos, opresor, nunca entenderás. No estamos acá por dinero, ni por oportunidades, ni por cumplir metas deformes, ni por seguir un protocolo; Nos unimos porque nos duele la indiferencia, porque nos aterra el hambre, las masacres y los crímenes de Estado. Creemos en el diálogo como forma esencial para el entendimiento y conocimiento, y en el arte como revolución e idealización del mundo soñado a través del amor.

Un día despertamos y empezamos a ver. Ver y sentir que no estamos solxs, que tenemos desconocidxs por quienes dar la vida, o por lo menos, un par de trasnochadas. No nos reunimos en nuestros tiempos libres porque no tengamos nada para hacer, sino porque nos duele descansar sin sentir que participamos en algo más grande que nosotrxs.

Porque soñamos, sí, soñamos y en grande, sin miedo, sin vergüenza, sin límites. Porque somos esa puerta a la juntanza desde los saberes y talentos individuales. Porque queremos envejecer sintiendo la satisfacción que da el esfuerzo. Porque queremos ser puente y apoyo para las poblaciones jóvenes y para quien tenga nuestro mismo sentir. 

Vinimos a ser muchxs. Vinimos a ser todo. Vinimos a ser unx.  Vinimos a cambiar el país y no estamos dispuestxs a quedarnos en el intento. Somos individualidades que imaginan y materializan mejor en conjunto.

Entendemos la vida como una espiral y no como un círculo. Vemos el tiempo como un viaje que cumple ciclos, un tren pasa por la misma estación, pero siempre tiene pasajerxs diferentes. Vemos hoy los mismos problemas que vivieron nuestras abuelas y  que callaron nuestras madres, pero no estamos dispuestxs a rendirnos, obedientes, frente a su cinismo. Este es nuestro momento histórico, el ciclo de la espiral de fuego y estamos listxs para asumirlo. Creemos  en la educación por medio de la palabra,  en nuestros campesinos y su lucha por la tierra, en la dignificación de nuestra herencia afrodescendiente e indígena, y sobretodo creemos en que no hay cambio honesto sin enfoque de género.  

Nuestras armas serán pensamiento y poder horizontal, la pedagogía popular, el diálogo de saberes y el respeto por todas las formas de vida. Vamos a encontrar en lo diferente, complemento y en el debate, crecimiento. Disfrutaremos de cada pequeña conservación en las calles y escucharemos sin prejuicios a quienes toda la vida han sido ignoradxs.  

Hemos sido programdxs para dividirnos y nosotrxs gritaremos ¡ni chimba!  Vamos a derribar barreras hasta que entendamos, como país, que divididxs somos poco pero que unidxs somos todo. Necesitamos fomentar comunidades más participativas, que revisen y actúen en pro de sus problemáticas sociales.

El colectivo nace y  se desarrolla como una escuela popular, donde todxs somos educadorxs y educandxs, en todo momento y en todo lugar. En Colombia la ignorancia ha sido planeada, la educación maltratada y nuestro pensamiento colectivo limitado a doctrinas colonialistas. Las consecuencias las ha pagado un pueblo que está ansioso por aprender, pero que se ha chocado contra métodos importados hechos de concreto que no están pensados para él.

 

Queremos aprender a aprender, entender la raíz del problema más que entregar soluciones de papel. Después, queremos enseñar caminos que puedan ser explorados desde la individualidad y aplicados a las necesidades específicas de las comunidades, ya que las soluciones las crea quien padece el problema y no quien las teoriza. Lo nuestro es la emancipación a través de la apropiación colectiva del conocimiento y la organización comunitaria.

Es hora de reinterpretar nuestra historia y tomar las riendas de nuestro país. No vamos a depender del Estado para generar cambio, pero no lo vamos a perder de vista, no confiamos en sus formas de democracia. Exigimos que cumplan su labor como servidorxs públicxs, mientras en las calles cumplimos el nuestro como ciudadanxs.